Antonio Vela, pura pasión

por dircomunicacion

Por Adrián Pumares en La Nueva España

En el adiós a un hombre enérgico

No conocí a Antonio Vela como referente del movimiento vecinal de Nuevo Roces, pero sabiendo de la entrega, la pasión y la energía que ponía en todo lo que acometía, además de su inconformismo y su disposición a colaborar sin dudar en aquello que se le pidiese, no me sorprende en absoluto su desempeño construyendo un barrio y una sociedad mejores. Yo conocí a Vela cuando empecé a jugar a rugby en el Pilier de Grao, donde, aunque él ya no jugaba al deporte que tanto amaba, daba indicaciones, consejos y ánimos, además de alguna riña cuando tocaba. Vela era como una continuación de Higinio, el míster entonces, y de Bobes, el Presidente del Pilier. Ellos dos, que de rugby saben mucho y tienen años a sus espaldas en este deporte, siempre confiaron en Vela para preparar los partidos, los entrenos y motivar a los jugadores, y todos en el equipo le respetábamos y queríamos. Por algo sería.

Pero si por algo voy a recordar a Vela va a ser por decir siempre lo que pensaba, independientemente de que la verdad fuese más o menos dura, molestase o no. A pesar de que contar con alguien que diga siempre lo que piensa, moleste o no, resulta tremendamente importante tanto en un equipo de rugby como fuera del ámbito deportivo, no es en absoluto en común. Personas como Vela hay muy pocas, casi nadie.

Siempre vi en Antonio Vela a esa clase de gente que lo da todo por los demás, siempre dispuesta a plantar batalla, y con la que resulta imposible enfadarse porque jamás actúa de mala fe; y ayer, viendo las reacciones a su triste fallecimiento, pude comprobar que no me equivocaba en absoluto en esa percepción.

Ahora que Antonio Vela ya no está, nuestro Principado de Asturias, el Gijón por el que tanto luchó y el rugby al que tanto amó van a ser un poco peor de lo que eran cuando vivía, porque nos falta un referente. Pero que Vela no tenga dudas de que, por gente como él, merece la pena luchar cada día para dejar un mundo mejor que el que nos encontramos. Ese es el mejor homenaje que le podemos hacer.

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