Transición alterada

Por José Manuel Balbuena, en El Comercio

por Comunicación Foro

Hace poco nuestro presidente, Adrián Barbón, mostraba su preocupación por los altos precios de la energía. En concreto, lo hacía a través de su vía de comunicación favorita (twitter) y abogando por modificar el sistema marginalista de fijación. Esto es, cambiándolo ya que da preponderancia a la fuente de generación más cara -en este caso, el gas- frente al resto. Algo, según parece, que está dispuesta a hacer la Unión Europea, aunque sea con una regulación de carácter temporal. El caso es que esta fuerte subida en la factura energética nos afecta mucho en Asturias. Recordemos que es aquí donde existe una mayor concentración de industrias grandes consumidoras, que ya estaban en una mala tesitura por el marco regulatorio en comparación con otros países europeos. Dicho de otra forma: el estatuto de las electrointensivas que sacó el Gobierno fue un absoluto fiasco. Ahora, con la guerra en Ucrania, la situación es mucho peor. De hecho, se está hablando del parón en las fábricas o de que producen con pérdidas. O sea, un desastre que tendrá consecuencias negativas importantes. Entre ellas, la pérdida irremisible de empleos o la paralización de cualquier tipo de inversión a medio plazo. Nada bueno, pues, podemos esperar si esta situación bélica se prolonga o genera una mayor inestabilidad.

Por tanto, ese discurso de una transición energética tendremos que dejarlo en segundo plano, aunque sea de momento. En el mundo se está por un cambio en el suministro para que no dependa de un solo país. En concreto, ahora mismo Rusia, pero mañana puede ser cualquier otro. Pese a que el despliegue en renovables es muy intenso en España, no puede cubrir toda la demanda. Es más, otros países se plantean volver a los combustibles fósiles (reabrir centrales térmicas) o directamente una opción nuclear con la bendición de Bruselas (ejemplo, Francia). Cualquier cosa, con tal de que la inflación no siga subiendo y acabe comiéndose la recuperación económica. En Asturias, dependen muchos empleos del coste de la energía. No podemos seguir aceptando un calendario acelerado hacia lo verde, si eso va a traer consigo la pérdida de la industria en nuestro paraíso natural. Habrá que alterar plazos y objetivos que parecían esculpidos en mármol. En definitiva, no veo que en este contexto las empresas puedan cumplir con esa hoja de ruta que estaba programada desde el Ministerio de Transición Ecológica.

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