Lo más importante

por Comunicación Foro

Por Inaciu Iglesias, en El Comercio

Lo que de verdad necesitamos para generar riqueza es libertad para crear negocios sin tener que sobornar a nadie, y seguridad para no tener que cerrarlos por no haberlo hecho

Desengáñense: tenemos que crear empleo, es lo más importante de todo

Hacen falta cuatro cosas muy simples: menos burocracia, más confianza, más empresas y mejor dinero

Desengáñense: tenemos que empezar a crear empleo; eso es lo más importante. De todo. El problema –y no pequeño– es que nadie tiene la fórmula secreta para hacerlo. De hecho, no creo ni que exista. Y si existiera, créanme, tendría mucho que ver con dos cosas: la libertad y la seguridad. O, dicho de otra manera: con unas reglas de juego claras y un futuro incierto. Por cierto, todo lo contrario al capitalismo de amiguetes, la cultura del pelotazo o la especulación con resultado amañado. Olvídense entonces de los salarios de miseria, los paraísos fiscales o las leyes de la selva: esos son atajos de delincuentes. Lo que de verdad necesitamos para generar riqueza es libertad para crear negocios sin tener que sobornar a nadie, y seguridad para no tener que cerrarlos por no haberlo hecho.

Eso es lo más importante. Y una vez conseguido, ya podríamos centrarnos en cuatro herramientas para hacer que esa creación de empleo fuera más efectiva. La primera, reducir los costes burocráticos; simplificarlos. La segunda, generar más confianza en el futuro, más seguridad legal, laboral y política. La tercera, disponer de más clientes: más empresas, más colaboración, mejores empresarios; en definitiva, más cultura emprendedora. Y la cuarta, más dinero: créditos más transparentes. Si lo piensan bien, son cuatro cosas muy simples, y muy baratas (menos burocracia, más confianza, más empresas y mejor dinero), que podrían resumirse en una sola: actitud. Eso es lo que nos hace falta en nuestro pequeño y verde país para poder disponer de más emprendedores: un cambio de actitud.

Y ahora déjenme explicarles –aunque solo sea un poco– eso de la burocracia y del dinero.

Verán: para cualquiera que empieza, el dinero resulta siempre un bien escaso: difícil de comprar. Y fíjense que digo comprar –y no conseguir–, porque un crédito no es un favor que te concedan, o no, los bancos, es un producto que deberíamos comprar y vender con total transparencia para evitar que los emprendedores tengan que acudir tres veces más al dinero de amigos y parientes que a la financiación institucional. Por ahí podríamos empezar.

Y podríamos seguir por la burocracia, por eliminar muchas contradicciones absurdas. Y les pongo un ejemplo: cuando hace algunos años se me ocurrió crear una empresa, tuve que empezar por hacer tres cosas: sacar el CIF, abrir una cuenta y firmar una escritura. El problema es que, para obtener el CIF, en Hacienda me pedían la cuenta y la escritura. Pero para abrir la cuenta, en el Banco, me pedían la escritura y el CIF. Y ya se imaginan lo que me pedían en la Notaría para firmar la escritura: el CIF y el número de cuenta. Así que, desde el minuto uno, para iniciar mi actividad emprendedora, tuve que consumar una trampa burocrática y en alguno de los tres sitios mencionados –no diré cuál– acabar consiguiendo la documentación saltándome alguno de los requisitos previos. Y, como yo, todos los emprendedores que empiezan así, con una irregularidad, su trayectoria profesional. ¿Entienden mejor a lo que nos referimos con lo de eliminar contradicciones burocráticas? ¿Saben por qué en nuestro pequeño y verde país tardamos catorce días para crear una empresa, mientras que en la rígida Alemania solo hacen falta ocho, y en la dulce Francia, cuatro? ¿Qué estamos haciendo mal?

En fin. No debería ser tan difícil. Cuando los creadores de empleo hablamos de facilidades nos referimos a esto: no queremos subvenciones, ni ayudas municipales, ni paraísos fiscales, ni historias. Lo único que pedimos es que nos reconozcan y no nos pongan zancadillas. Eso es, para nosotros, lo más importante.

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