Adrián Pumares: “Es obligación de los representantes públicos afrontar y poner solución a los grandes retos que nos plantea la pandemia, y el impacto del coronavirus sobre la salud mental y el bienestar emocional de la población joven es uno de los mayores retos”

por Comunicación Foro

“Los datos muestran que los jóvenes están siendo el colectivo más afectado por lo que los expertos ya llaman la cuarta gran ola de la pandemia, la ocasionada por las consecuencias de la COVID-19 sobre la salud mental”

“El Principado de Asturias sufre especialmente los efectos de la pandemia sobre la salud mental, siendo la Comunidad Autónoma de España con las tasas más altas de suicidio, y contando además con factores de riesgo como son una población envejecida, pluripatológica y con antecedentes psiquiátricos”

“Es imprescindible incrementar y reforzar la presencia tanto de psicólogos clínicos como de psiquiatras en nuestro sistema de salud, incrementando de manera sostenida los recursos humanos y materiales”

23.03.2021 (Oviedo).- El secretario general y portavoz parlamentario de FORO Asturias en la Junta General, Adrián Pumares, puso hoy de manifiesto al Consejo de Gobierno en el Pleno de la Cámara que “es obligación de los representantes públicos afrontar y poner solución a los grandes retos que nos plantea la pandemia, y el impacto del coronavirus sobre la salud mental y el bienestar emocional de la población joven es uno de los mayores retos”. Durante su interpelación acerca de los efectos de la COVID-19, el diputado de FORO Asturias se centró en la población más joven tras explicar que “la pandemia está originando dramáticos efectos sobre la salud mental y el bienestar emocional de multitud de asturianos y de asturianas, tanto por las consecuencias sanitarias de ésta (miedo al contagio, miedo a salir o a realizar actividades cotidianas como ir al trabajo o ir a la compra; problemas también originados como consecuencia del confinamiento y de la limitación de actividades que podemos realizar; hacer frente a pérdidas de seres queridos de los que no nos hemos podido despedir…), como por los efectos ocasionados por la crisis económica y social derivada de la COVID-19 (problemas económicos, problemas para encontrar el primer trabajo, toda una generación que vive permanentemente en crisis, etc…)”.

Ante esta situación, para el portavoz parlamentario forista cobra importancia tratar los efectos de la pandemia sobre la salud mental y recordó que “en un Pleno celebrado en el Congreso de los Diputados la semana pasada pudimos ver como un diputado del Partido Popular realizaba un comentario claramente desafortunado, que se merece, y que de hecho tuvo, toda nuestra repulsa, al señor Íñigo Errejón, tras interpelar este precisamente sobre salud mental al Presidente del Gobierno”. “Comportamientos como el de ese diputado hacen todavía más necesario tratar la salud mental en esta Junta General y en todas las instituciones en donde sea posible”, zanjó.

Pumares se refirió, entre otros, a los datos de la encuesta que el Centro de Investigaciones Sociológicas, el CIS, realizó el pasado 4 de marzo sobre salud mental y que “muestran que los jóvenes están siendo el colectivo más afectado por lo que los expertos ya llaman la cuarta gran ola de la pandemia, la ocasionada por las consecuencias de la COVID-19 sobre la salud mental”. “Los problemas de salud mental, no solo en los jóvenes pero especialmente en estos, y a pesar de que todavía permanecen invisibilizados, tienen un gran impacto, y especialmente en el Principado de Asturias”, dijo. “De hecho”, añadió, “somos la Comunidad Autónoma de España con tasas más altas de suicidio; y es que contamos con mucha población envejecida, pluripatológica, en el entorno rural, y con antecedentes psiquiátricos, y estos son factores de riesgo a la hora de cometer un acto de suicidio”.

Para Adrián Pumares, “es evidente que la pandemia está cambiando nuestra sociedad, que la crisis económica y social ocasionada por la COVID-19 está provocando auténticos estragos en una juventud que vive en crisis permanente” y advirtió también de que “es imprescindible incrementar y reforzar la presencia tanto de psicólogos clínicos como de psiquiatras en nuestro sistema de salud, incrementando de manera sostenida los recursos humanos y materiales”. “Hemos empezado a realizar actuaciones con la aprobación de los Presupuestos para este año, que refuerzan la presencia de psicólogos y psiquiatras en nuestro sistema de salud pero resulta evidente que todavía tenemos mucho por hacer”, concluyó Pumares.

Intervención íntegra de la interpelación de Adrián Pumares al Consejo de Gobierno sobre política general en materia sanitaria y, más concretamente, acerca de los efectos de la COVID-19 en la salud mental de la población joven:

“Gracias Presidente,

Buenos días, señor Consejero,

No es la primera vez que intervengo en esta Junta General con asuntos referentes a la salud mental, y concretamente a los efectos que la pandemia del coronavirus puede llegar a tener, o está teniendo ya, sobre la salud mental de la ciudadanía asturiana. La pandemia está originando dramáticos efectos sobre la salud mental y el bienestar emocional de multitud de asturianos y de asturianas, tanto por las consecuencias sanitarias de ésta (miedo al contagio, miedo a salir o a realizar actividades cotidianas como ir al trabajo o ir a la compra; problemas también originados como consecuencia del confinamiento y de la limitación de actividades que podemos realizar; hacer frente a pérdidas de seres queridos de los que no nos hemos podido despedir…), como por los efectos ocasionados por la crisis económica y social derivada de la COVID-19 (problemas económicos, problemas para encontrar el primer trabajo, toda una generación que vive permanentemente en crisis, etc).

Resulta evidente que esta interpelación tiene todo el sentido, igual que lo tiene que algunos hayamos traído este asunto a esta Cámara en diversas ocasiones desde que comenzó la pandemia. Pero es que, además, un Pleno celebrado en el Congreso de los Diputados la semana pasada puso todavía más de manifiesto la importancia de tratar los efectos de la pandemia sobre la salud mental. Pudimos ver como un diputado del Partido Popular realizaba un comentario claramente desafortunado, un comentario que se merece, y que de hecho tuvo, toda nuestra repulsa, al señor Íñigo Errejón, tras interpelar este precisamente sobre salud mental al Presidente del Gobierno. Comportamientos como el de ese diputado hacen todavía más necesario tratar la salud mental en esta Junta General y en todas las instituciones en donde sea posible, con el objetivo de buscar medidas concretas que permitan aminorar los efectos que la pandemia tendrá sobre el bienestar emocional de la ciudadanía.

Quiero centrar la interpelación en los efectos que la pandemia está teniendo sobre la salud mental de la población joven. Resulta evidente que los más afectados por la COVID-19, en términos estrictamente sanitarios, no son los más jóvenes, puesto que la mayoría de ellos que se contagian son asintomáticos. Pero, sin embargo, sí que sufren efectos sobre su bienestar emocional y sobre su salud mental.

Los datos de la encuesta que el Centro de Investigaciones Sociológicas, el CIS, realizó el pasado 4 de marzo sobre salud mental muestran con claridad que los jóvenes están siendo los más afectados por lo que los expertos llaman ya la cuarta gran ola de la pandemia: la de la salud mental.

Así, por ejemplo, en relación con los ataques de ansiedad, podemos ver como el 15,8% de los españoles los ha tenido desde que comenzó la pandemia. Pero esta cifra prácticamente se duplica entre los más jóvenes: el 30,3% de personas entre 18 y 24 años, o el 22,6% de los que tienen entre 25 y 34 han declarado haberlos sufrido.

Además, vemos como el 12% de los encuestados de edades comprendidas entre los 18 y los 24 años afirma haberse sentido deprimido, decaído o sin esperanza muchos días; ese porcentaje disminuye al 10% en el caso de los encuestados entre 35 y 44 años. Este porcentaje va disminuyendo según avanza la edad. Algo parecido a esto sucede con los sentimientos de desesperanza respecto al futuro; así, el 38% de los entrevistados de entre 25 y 34 años afirma haberlos tenido, frente por ejemplo al 22,3% de aquellos que se sitúan entre los 55 y 64 años.

Respecto a las personas que declaran haber llorado por las consecuencias de la pandemia desde que esta comenzó, la cifra asciende al 35,1% de los españoles, pero entre los jóvenes de entre 18 y 24 años este dato llega hasta el 42,8%.

Además de estos datos que arroja el CIS, la Confederación Estatal de Asociaciones de Estudiantes (CANAE) publicó otro estudio, referido a estudiantes de enseñanzas secundarias obligatorias, no obligatorias y primeros años de la universidad, en el que muestra como la salud mental es la preocupación principal del 72,1% de las 741 personas participantes en la encuesta. Muchos expertos afirman sentirse sorprendidos al constatar problemas de ansiedad, depresión o insomnio entre los más jóvenes, puesto que se esperaban que esto afectase fundamentalmente a las personas de más edad. Pero es que en la población joven además se da otra circunstancia que agrava este problema: se ha culpabilizado a los jóvenes de ser los que más contagios causan, incluso a través de las campañas promocionales de las instituciones públicas. Se les ha estigmatizado.

Los problemas de salud mental, no solo en los jóvenes pero especialmente en estos, y a pesar de que todavía permanecen invisibilizados, tienen un gran impacto, y especialmente en el Principado de Asturias. De hecho, por ejemplo, somos la Comunidad Autónoma de España con tasas más altas de suicidio; y es que contamos con mucha población envejecida, pluripatológica, en el entorno rural, y con antecedentes psiquiátricos, y estos son factores de riesgo a la hora de cometer un acto de suicidio.

Pero el coronavirus presenta también una situación novedosa, que ha puesto de manifiesto la encuesta del CIS a la que antes de hacía referencia: está afectando a la salud mental de aquellas personas que no tenían antecedentes, y fundamentalmente a los más jóvenes.

Es evidente que la pandemia está cambiando nuestra sociedad, que la crisis económica y social ocasionada por la COVID-19 está provocando auténticos estragos en una juventud que vive en crisis permanente; los representantes públicos estamos obligados a afrontar los retos que nos plantea el coronavirus, y desde luego los efectos sobre la salud mental y el bienestar emocional de la población joven es uno de los mayores, también por los costes sociales y económicos que puede llegar a implicar a medio y largo plazo. Hemos empezado a realizar actuaciones con la aprobación de los Presupuestos para este año, que refuerzan la presencia de psicólogos y psiquiatras en nuestro sistema de salud. Pero resulta evidente que todavía tenemos mucho por hacer”.

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