Gijón soy yo

por dircomunicacion
Gijón soy yo

Por Jesús Martínez Salvador en “El Comercio”

La rotunda afirmación que titula esta tribuna de opinión viene a resumir las formas y maneras bajo las que se rige el gobierno municipal de Gijón. Es la alcaldesa y solamente la alcaldesa socialista, Ana González, la que decide de manera errática y dañina los designios de nuestra villa, que cada semana, bien por acción o bien por omisión se ve envuelta en un nuevo escándalo. Cuando no es por vulnerar la presunción de inocencia, es por callar ante los recortes del gobierno central y, en esta ocasión, por sus bandazos con la centenaria Feria Taurina de Begoña.

Después de permitir que este año se celebrara la Feria y de respetar que disfrute de los toros quien sea aficionado y que no vaya quien no quiera, a los dos días decide anunciar que los festejos taurinos han pasado a la historia. Sin debatir sobre ello, sin entrar al fondo del asunto, sin mencionar que son espectáculos declarados Bien de Interés Cultural y además Patrimonio Cultural.  Y no sirve como excusa el nombre de dos de los morlacos.

Compartimos que la denominación de “Feminista” o “Nigeriano” a dos toros es totalmente desafortunada e inaceptable, pero aun obviando las décadas atrás a las que se remontan esos nombres, pues vienen de la madre de los astados, no es aceptable que sea un ganadero nombrando sus reses quien, indirectamente, decida que en nuestra ciudad se puedan mantener o no estas centenarias celebraciones. Si un cantante actúa en Gijón y ofende a las mujeres, ¿se suprimirían todos los conciertos? No, ¿verdad? ¿Por qué hemos de sustraer el disfrute de su afición a los miles de gijoneses de todos los colores políticos que acuden a El Bibio cada año?

¿Desconoce la alcaldesa que el contrato de la Feria de Begoña tiene un responsable municipal que debería haber supervisado entre otras cosas qué toros se iban a lidiar y cuáles eran sus nombres? Eran tan sencillo como haber hecho su trabajo. Por culpa de su omisión la imagen de la ciudad ha quedado claramente perjudicada.

También nos preocupa mucho la acusación que ha hecho Ana González a todos los aficionados a la tauromaquia, ¿acaso quiere decir la alcaldesa con sus declaraciones que los gijoneses que acuden a El Bibio son contrarios a los derechos humanos? Exigimos que lo aclare, pues una afirmación como esa es inadmisible.

Lo peor que puede hacer un gobernante es intentar imponer sus ideas a toda una ciudad en vez de velar por el interés de todos los ciudadanos. Y eso es exactamente lo que hace Ana González, obviando además el gran impacto económico que aporta a la ciudad la celebración de esta Feria y el turismo que genera. Además del canon que ingresa el Ayuntamiento, pagado por la empresa que la organiza. Si en Gijón han de acabarse los toros, que sea porque la afición deje de comprar entradas para ir a la plaza, pero no por deseo expreso de una alcaldesa con cada vez más preocupantes maneras antidemocráticas.

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