
Se acabó, vuelta a la normalidad, empieza el otoño. San Mateo, semana grande de todos los carbayones, llegó a su fin ayer. Nuestra fiesta tiene su origen en 1438, cuando la Iglesia Católica concedía el perdón a quienes acudiesen a la Catedral por estas fechas. Perdón que nuestros antepasados, al sentirse libres de toda culpa, aprovechaban para festejar y cometer excesos que no se permitían otras fechas del año. Por fortuna los tiempos cambian, pero hay tradiciones que merece la pena seguir disfrutando.