El Ayuntamiento de Gijón avanza en la construcción del nuevo pabellón deportivo de La Calzada con la adjudicación de las obras en Junta de Gobierno. Se trata de una actuación largamente demandada por el barrio, con una inversión de 2,05 millones de euros y un plazo estimado de ejecución de diez meses, que permitirá que la instalación esté finalizada a comienzos de 2027.
El nuevo pabellón se construirá como un edificio adosado al complejo deportivo actual y contará con una planta sobre rasante y una superficie construida de 1.866 metros cuadrados. El proyecto incluye dos pistas polideportivas de medidas reglamentarias, vestuarios femeninos, masculinos y para árbitros, almacenes y una grada con capacidad para 168 personas.
El concejal de Infraestructuras Urbanas y Rurales, Gilberto Villoria, subrayó la importancia de esta actuación para la ciudad y, especialmente, para la zona oeste: “Hacía casi 15 años que Gijón no ponía en marcha la construcción de un pabellón deportivo. Es una gran noticia para la ciudad y da respuesta a una necesidad real de la zona oeste”.
En el marco del trabajo municipal en el barrio, Villoria también mantuvo un encuentro con la asociación de vecinos en el que presentó un primer planteamiento para el futuro aparcamiento previsto en los terrenos de la nave de Flex. Esta actuación contempla la creación de alrededor de 150 nuevas plazas de estacionamiento. “Estamos cerca de llegar a un acuerdo para la compra de la parcela y listos para, una vez cerrada la operación, licitar las obras. Somos conscientes de la necesidad de aparcamiento en el barrio y el compromiso es firme”, señaló.
Semana Negra
Asimismo, el concejal de FORO Gijón informó de que el Ayuntamiento valora la zona de la playa de El Arbeyal como posible ubicación de la Semana Negra. Esta opción estará vinculada a un estudio específico para generar alternativas de aparcamiento durante la celebración del evento, así como al control de los niveles de ruido y a las garantías de descanso vecinal. “Ubicar la Semana Negra en la zona oeste no solo implica acercar un evento cultural de primer nivel a una zona habitualmente alejada de los circuitos principales, sino que llega en un momento en el que también puede servir de altavoz para continuar con la reivindicación de los accesos a El Musel”, explicó Villoria.