Pelayo Barcia: «Gijón evitó el lío de las pegatinas porque no cayó en el chantaje de Transportes»

Entrevista a Pelayo Barcia, concejal de Tráfico, Movilidad y Transporte Público, en 'El Comercio'

por dircomunicacion

Desde su recién estrenado despacho en la nueva sede de la Policía Local, a donde se ha trasladado el servicio de Tráfico, el concejal Pelayo Barcia (Gijón, 1978), analiza en el inicio del año cuestiones bajo su competencia como la futura zona de bajas emisiones de La Calzada o la situación de EMTUSA, que acaba de cerrar un nuevo año de récord.

–Varias ciudades estrenan este 2026 sus zonas de bajas emisiones. ¿Por qué Gijón no?

–Porque nos comprometimos a no multar a nadie hasta que el Ministerio no saque los camiones de la avenida del Príncipe de Asturias. Otros ayuntamientos las están poniendo en marcha, no porque crean en ellas, sino porque cometieron un error y cayeron en el chantaje que les obligaba a hacerlo para poder recibir las ayudas al transporte de 2025. Nosotros miramos bien esas bases y no pedimos las ayudas para no meter ahora a los gijoneses en el lío de la pegatina.

–Aunque fuera de momento sin multas, ¿no estaban obligados a tener ya aprobada su regulación?

–No. La obligación, para cumplir con los fondos europeos recibidos, era tener un proyecto técnico en diciembre de 2024, y lo tuvimos. A partir de ahí, estamos desarrollando la ordenanza, que solo está ya pendiente de informes de fiscalización. Calculo que podremos aprobarla en enero o febrero, pero de momento no tendrá ninguna repercusión para los ciudadanos. Que estén tranquilos, porque no habrá multas hasta que los camiones salgan de las calles de La Calzada.

–¿Tampoco ninguna restricción de acceso?

–No. Habrá un periodo inicial de dos años donde lo único que se hará es informar. Y ese plazo se irá prorrogando hasta que el Ministerio cumpla su parte y facilite una alternativa para el tráfico que va a El Musel.

–Y cuando llegue el momento de aplicar restricciones, ¿afectarán a quienes residen en esa zona?

–No, nunca. La ordenanza contemplará diferentes escenarios en función de los episodios de contaminación, pero los residentes siempre tendrán prioridad. Independientemente del vehículo que tengan, podrán estar registrados para circular y estacionar sin ningún problema.

–En diciembre una nueva activación del protocolo anticontaminación, en nivel 2, incluyó medidas sobre el tráfico que no son habituales…

–Y la Policía Local hizo un gran trabajo, pero únicamente tienen un carácter disuasorio o estético, porque el verdadero problema de contaminación viene de la industria. Aparte, el Ayuntamiento no tiene capacidad para controlar el paso de camiones las 24 horas del día, y mucho menos podría hacerlo varios días. Urge una alternativa para acceder al Puerto.

–Esos días también se activó el uso gratuito de EMTUSA…

–Apenas se notó en los datos de viajeros. Hubo casi los mismos que en un día normal.

–El año pasado la empresa municipal batió su propio récord, con 23,5 millones de viajeros…

–Hemos puesto a EMTUSA en el centro de la movilidad y estamos haciendo una inversión millonaria para que siga siendo la joya de la corona. Uno de cada cuatro euros del IBI que se paga en Gijón va destinado al transporte público, porque no tiene sentido hablar de prohibiciones al coche particular ni de zonas de bajas emisiones si el Ayuntamiento no predica con el ejemplo dando un buen servicio de autobuses. En este mandato habremos renovado la mitad de la flota, apostando además por vehículos eléctricos y por más híbridos articulados, con más capacidad. Y también seremos el gobierno que más conductores contrate, con casi un centenar. Los datos de viajeros son muy positivos y además se está creando un hábito. Por muchos descuentos que se acaben habrá quien se quede ya para siempre en EMTUSA, porque ha encontrado en ella su modo de viajar por la ciudad.

–Ahora los descuentos son a través de la tarjeta del consorcio regional. ¿Cuánto le tiene que pagar el Principado a Gijón?

–Pues por los más de seis millones de viajes que hubo con ella en 2025 serían cinco millones de euros. De esos, tres millones son los 45 céntimos que paga el viajero y otros dos millones por los 30 céntimos que compensa el Principado, que recibe dinero para ello del Ministerio.

–¿Cuándo arrancarán las nuevas líneas rurales?

–Esperamos poder hacerlo en septiembre, cuando hayan llegado los nuevos microbuses. Tenemos pendiente cerrar las rutas, aunque una será principalmente por la zona de Deva y Castiello y la otra por Mareo y la Pedrera. La prioridad la fijan los técnicos, en función de la densidad poblacional y los usuarios potenciales y por algún lado hay que empezar a prestar el servicio. Y si funciona bien, espero que en el futuro llegue a más parroquias.

–En el aspecto operativo, ¿se notan medidas como la prioridad semafórica para autobuses implantada en la avenida de José Manuel Palacio?

–Sí, se mejoran los tiempos de viaje y es una buena medida que, una vez se evalúe esta primera experiencia, nos gustaría llevar a otras avenidas. Es incluso mejor que un carril bus, porque no estás quitando espacio ni aparcamientos…

Golpes en el carril bus

–Usted fue muy crítico con el carril bus de Pablo Iglesias…

–Desde el punto de vista de EMTUSA la valoración tiene que ser positiva, pero no tanto desde el punto de vista de los particulares, porque redujo calzada y plazas para estacionar y generó algunos problemas. El número de golpes que ha habido ahí, por conductores que giran a la derecha sin mirar, creo que ha sido excesivo. Hemos pintado una línea discontinua para que la gente sepa que no pasa nada por invadirlo un poco para girar a calles como Ramón y Cajal, pero deben mirar antes por el retrovisor.

–¿En qué punto están los planes para modificar la ORA?

–Siguen sobre la mesa, pero hay un acuerdo plenario para exigir que antes de eso la empresa mixta asuma mejoras como contratar más personal. Espero que a lo largo de este mes podamos anunciar la creación de una bolsa de empleo, porque faltan gruístas para retirar más vehículos y controladores para conseguir que la rotación sea algo eficaz. Cuando la empresa asuma su parte, estudiaremos esas modificaciones, impulsando una ordenanza que nos permita más flexibilidad.

–¿En qué consistirían?

–El plan es poder aumentar la rotación en las zonas más turísticas durante el verano.

–¿Y ampliar la zona azul a más barrios?

–Siempre hemos dicho que cualquier decisión dependerá de que lo quieran los vecinos. Este gobierno no tiene prisa porque se ponga o no la ORA en más barrios. Si vemos que en un barrio la opinión es favorable, no habría problema en ponerla, y si no lo ven, pues no se amplía.

–¿Cuándo podrá empezar a usarse el nuevo aparcamiento de la avenida de Portugal?

–El Principado ya nos ha enviado documentación para ir haciéndonos cargo de elementos como los ascensores o la electricidad y por lo que comentan los técnicos espero que pueda ser en estos dos primeros meses de 2026.

–¿Será gratuito para todos?

–Sí. Era nuestro compromiso. Y tampoco tendría ningún sentido hacer un aparcamiento de pago en un lugar rodeado íntegramente de zonas blancas. El debate de si se cobra o no tocará cuando al lado se haga la estación intermodal y sí sea necesaria una mayor rotación de vehículos. Mientras tanto, lo único que pondremos son gálibos para que no entren autocaravanas y Emulsa hará limpiezas periódicas que obligarán a mover e ir rotando los vehículos: se señalizará avisando, y el que no lo quite se retirará.

–¿Alguna novedad sobre nuevos aparcamientos?

–Me gustaría que en verano pudiera estar disponible el que se hará en la parcela comprada a la Universidad en la Pecuaria. A ver si lo conseguimos, porque daría muchas facilidades a la zona este, sobre todo de cara a los eventos del verano. Y ojalá el de la parcela de Flex pueda ser también una realidad este mandato, como lo ha sido el derribo de la nave.

–¿Y hay alguna iniciativa para construir más parkings subterráneos?

–Para eso tiene que haber un interés privado que no existe, porque los números no salen. Las reuniones que hemos tenido con posibles promotores siempre quedaron en nada. Las concesiones tienen un tiempo limitado y los precios para los usuarios están muy por encima de lo que los vecinos estarían dispuestos a pagar.

–¿El Ayuntamiento puede hacer algo ante las quejas por la situación del tráfico en la ampliación del centro comercial de Roces?

–La titularidad de la vía en discordia es autonómica y creo que tiene difícil solución, aunque si el problema se da solo unos días al año tampoco sería el fin del mundo. Ojalá la futura remodelación del enlace de Roces ayude a minimizarlos. Y quizá todo esto se debió tener en cuenta hace tiempo. A la hora de tomar decisiones urbanísticas, la movilidad debería ser algo transversal y a tener en cuenta de manera prioritaria. En espacios como ese, en las nuevas promociones que vemos que habrá en la ciudad…

–Rotondas como las de Caballo o El Llano están al límite…

–Ya están muy justas y con el desarrollo residencial, económico y empresarial en el futuro lo estarán aún más. En la próxima década tocará ir buscando soluciones y alternativas para modificar los principales accesos a Gijón y que tengan más capacidad.

–La avenida de Torcuato Fernández Miranda estrenó este año un radar que ha multado a todo multar…

–Cuando el pasado mandato se cerró la avenida de El Molinón, que era una salida natural de la ciudad, ya advertimos de que se iban a generar perjuicios en otras calles. No tiene sentido salir por donde viven miles de personas y hay supermercados, centros de salud… Torcuato Fernández Miranda asumió más tráfico y se incrementaron las velocidades, por lo que era lógico poner medidas coercitivas. Pero, como hicimos en Nuevo Roces, estuvo un tiempo funcionando sin multar.

–¿Y prevén instalar alguno más?

–En el presupuesto tenemos dinero para semáforos y radares y sí hay previsión de adquirirlo.

–¿Con alguna prioridad concreta para ubicarlo?

–La misma, lugares donde como consecuencia de la derivación de tráfico se acabe circulando por lugares residenciales, como por ejemplo Viesques. Podría ser en Anselmo Solar, donde hay muchas quejas por exceso de velocidad y poco respeto a los pasos de peatones. Pero también se avisaría con antelación antes de empezar a multar.

20260104 - Entrevista a Pelayo Barcia en El Comercio

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