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De lobos y lobeznos

por Comunicación Foro

Por Manuel Campa en La Nueva España

En defensa de los ganaderos del noroeste peninsular

En un acta de la antigua Diputación de la Junta General del Principado, de fecha 10-7-1807, consta que se gratifica al vecino de Villatresmil, Tineo, Juan Suárez, de casa el Chano, con una onza de oro de 27 gramos, por haber luchado y dado muerte con una piedra, un ferrial, a una loba que “se había comido viva a una mujer y otros”. La piedra se conserva en la fachada de casa el Chano. Tan pertinente era, hace dos siglos, proteger a las personas de las alimañas, como es ahora evitar la extinción de las especies salvajes de nuestro entorno. Pero ese equilibrio ecológico, que se busca, debe realizarse con medidas adaptadas a cada territorio y no con un criterio único e inflexible, el mismo para toda España.

Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, ha manifestado su propósito de conseguir la “homogeneización del régimen legal del lobo en todo el Estado”. ¿De verdad cree la Sra. Ministra que puede tener el mismo tratamiento el lobo en alguna provincia, al sur del río Duero, donde quieren tener una manada sólo para poder contar a los niños el cuento de Caperucita Roja, en la dulcificada versión de los Hermanos Grimm, que en el noroeste de la Península, donde los lobos son una amenaza constante para la reciella y, en general, para todo el ganado que anda por el monte En La Espina, Salas, había, hace unos años, un pequeño huerto, en mitad del cruce de tres carreteras, con media docena de ovejas. Pues bien, sin necesidad de paso de peatones, ni de semáforos, ni de un guardia que regulara el tráfico, los lobos entraron en el huerto de madrugada, mataron las ovejas, comieron unos sabrosos bocados y regresaron al monte. ¿Qué no harán esos lobos, a partir de ahora, con el apoyo de la ministra Ribera

Guste o no guste, España es, en muchos aspectos, plural. Hace ya más de medio siglo, el Ministerio de Educación promovió un modelo de edificio escolar para toda España que incluía terrazas. En Asturias, en esos locales, los profesores íbamos a clase con los libros en una mano y un cubo en la otra para las goteras. No es lo mismo un edificio en Alicante que en La Raya de San Isidro o en Sotres. En los años ochenta, el gobierno de Madrid puso unas condiciones de funcionamiento igual para todos los chigres de España. Consecuencia: desaparecieron la mayoría de los bares-tienda de Asturias, pues no se pueden equiparar concejos asturianos donde había más de trescientos núcleos de población con los ayuntamientos del sur que se agrupan en un solo pueblo. Hay, en cambio, aspectos o totalidades de la vida nacional en que debe haber una norma o unas condiciones iguales y homogéneas para todos. Por ejemplo, es deseable que los derechos fundamentales o la asistencia pública sanitaria sean iguales para todos los españoles. Pero, con frecuencia, cuando se dan normas o decisiones políticas comunes para toda España, podemos echarnos a temblar, pues los rasgos peculiares de la Cornisa Cantábrica no suelen ser tenidos en cuenta. Ni los lobos ni los lobeznos son en Asturias una especie en peligro de extinción, cada vez hay más. En cambio, la gente del campo sí que es una especie en extinción, con un problema demográfico creciente.

Don Gustavo Bueno señaló la distinción entre las totalidades distributivas, que agrupan partes homogéneas, y totalidades atributivas, de partes heterogéneas, y consideraba como una gran fuente de errores de los políticos el confundir ambos géneros de totalidades. A la vista está la vigencia del diagnóstico del filósofo astur-riojano.

Durante muchos años, la emisora RNE daba en el parte meteorológico casi siempre el mismo pronóstico para la Cornisa Cantábrica: “posibles precipitaciones”. La historia se repite. Si la ministra Ribera sigue imponiendo una norma única para toda España, la previsión para Asturias continuará siendo siempre la misma: posibles precipitaciones de los lobos y lobeznos sobre la reciella.

Manténgase la especial protección del lobo al sur del río Duero y permítase sobrevivir, con sus ganados, a los campesinos del noroeste peninsular.

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