Reclama que “Asturias no sea tratada como una Comunidad Autónoma de segunda” y exige un nuevo modelo de financiación, las inversiones pendientes y “el mayor techo competencial posible”
2026.09.04 (Oviedo).- El secretario general y portavoz parlamentario de FORO Asturias en la Junta General, Adrián Pumares, reivindicó hoy, durante el Pleno institucional celebrado con motivo del Día de Asturias, el reformismo de Melquíades Álvarez como referencia para afrontar los grandes desafíos que tiene por delante el Principado.

Intervención íntegra de Adrián Pumares en el Pleno institucional celebrado con motivo del Día de Asturias en la Junta General del Principado:
“Gracias Presidente.
Señor Presidente del Consejo de Gobierno, resto de miembros del Consejo de Gobierno, invitados, señorías.
Buenos días.
Celebramos hoy el último Pleno institucional con motivo del Día de Asturias de esta duodécima legislatura. Un Pleno y una celebración la del Día de Asturias que debe servir siempre, y no me cansaré de decirlo, para reivindicar y para reflexionar.
Y no hablo de una reflexión ni de una reivindicación partidista, sino conjunta. Lo que conmemoramos cada 8 de septiembre, día también de nuestra patrona la Virgen de Covadonga, son trece siglos compartidos. Trece siglos de historia en común que nos tienen que llevar, también, a construir un futuro en conjunto.
Resultaría irresponsable pensar que los grandes retos que tiene el Principado de Asturias por delante los vamos a poder asumir cada uno por su cuenta. El reto demográfico, la falta de empleo, la emigración forzosa, el cambio climático, el impacto creciente de la inteligencia artificial, la inversión en nuestro Estado del Bienestar, la reforma educativa… son retos que suponen también oportunidades, pero solo si somos capaces de afrontarlos juntos.

Creo sinceramente que, si de verdad queremos afrontar con éxito todos esos desafíos, no sobra nadie. Empezando por nuestros antepasados, de los que tanto tenemos que aprender y a los que tanto debemos agradecer. Referentes de los que no nos podemos apropiar, pero a los que tampoco debemos renunciar.
Pertenecen a todos antepasados ilustres como Gaspar de Jovellanos, Campomanes, el Conde de Toreno, Rafael de Riego o Flórez Estrada. Científicos como Margarita Salas o Severo Ochoa. Intelectuales como Pérez de Ayala, Enriqueta Rubín o Clarín. Emprendedores como Luis Adaro y Pedro Duro.
También son de todos políticos como Vázquez de Mella o de las Alas Pumariño, y quien tanto contribuyó a consolidar el parlamentarismo en Asturias, Antonio Landeta. Pero siento igual de propios nombres como Belarmino Tomás, Manuel Llaneza o Fernández Inguanzo.

Y por eso, porque todos ellos contribuyeron a construir ese pasado común, creo un error que ninguna institución pública del Principado de Asturias, con muy pocas excepciones como el Ayuntamiento de Gijón, haya recordado en el 90 aniversario de su muerte a uno de nuestros asturianos más ilustres y víctima de la Guerra Civil: Melquíades Álvarez, que fue asesinado el 22 de agosto de 1936 por milicianos de izquierdas tras una pantomima de juicio, también, por cierto, con los exministros asturianos Rico Avello y Álvarez Valdés. Renunciar a reconocer su figura como referente del diálogo, o pretender ocultar su contribución a la convivencia política, es tanto como renunciar a una parte de nuestra propia historia compartida.
Estoy convencido de que solo con ese Reformismo que abrazó Melquíades, y que llama a situarse frente al inmovilismo y a asumir la necesidad de evolución de una sociedad que ha de progresar desde posturas moderadas, pueden afrontarse con éxito los grandes retos que tenemos por delante.
Ese reformismo señala también el camino para reivindicar: sin romper, pero sin renunciar a nada de lo que nos corresponde.
Reivindicar la normalidá y la cordialidá institucional, recordando que la misa de Cuadonga ye muncho más qu´un actu llitúrxicu: ye símbolu d´unidá y continuidá hestórica.
Reivindicar qu´Asturies nun pue ser tratá como una Comunidá Autónoma de segunda, sino que necesita un nuevu modelo de financiación autonómica y que les inversiones que llevamos tantu esperando lleguen por fin.
Reivindicar, también, la nuesa cultura y la nuesa identidá.
Y reivindicar el derechu a construir el nuestru propiu futuru, col mayor techu competencial posible como meyor forma de contribuir al interés xeneral de la España de les autonomíes.
Hace trece siglos, los asturianos demosramos que no hacía falta elegir entre ser fieles a lo propio y sentirse parte de algo más grande. Ese es el legado que hoy nos toca defender: una Asturias que reivindica sin renunciar a sí misma.
Feliz Día de Asturias a todas y a todos, y enhorabuena a los merecedores de las medallas de Asturias y de los títulos de Hijo Predilecto e Hijo Adoptivo.
Muchas gracias”.