Portada Actualidad Adrián Pumares: “Toca avanzar; y para avanzar es imprescindible cambiar, asumir una verdadera estrategia de país, poner encima de la mesa planes, proyectos y soluciones, y no seguir limitándonos a pedir prórrogas, comprensión o ayudas”

Adrián Pumares: “Toca avanzar; y para avanzar es imprescindible cambiar, asumir una verdadera estrategia de país, poner encima de la mesa planes, proyectos y soluciones, y no seguir limitándonos a pedir prórrogas, comprensión o ayudas”

por netastur

“Todos los retos que encaramos necesitan de nuestra mejor capacidad para transformar lo que parecen problemas imposibles en oportunidades de mejora”

“Atrevernos a gestionar y a disponer de todas las competencias posibles es nuestra mejor contribución al bien general, a la España de las autonomías y a la Europa de los ciudadanos”

“Tenemos que empezar asumir nuestras responsabilidades, dejando atrás las dependencias adolescentes, los partidismos infantiles y los exclusivismos provincianos”

“El primer paso para construir la Asturias del futuro es abandonar la negación y la crispación constante, darnos cuenta de que aquí no sobra nadie: que contamos con todo el mundo”

“Como asturianos, nuestro mayor reto es construir juntos nuestro propio futuro”

Intervención íntegra del portavoz del Grupo Parlamentario FORO Asturias, Adrián Pumares, en el Pleno Institucional con motivo del Día de Asturias celebrado hoy en la Junta General del Principado de Asturias (JGPA):

“Gracias Presidente,

Señorías, señor Presidente del Principado de Asturias, muy buenas tardes a todos.

 

Conmemoramos un año más, en esta Junta General depositaria de la soberanía de todos los asturianos, el Día de Asturias, día también de nuestra Patrona, la Virgen de Covadonga. Y lo hacemos de una manera atípica, sin público, sin autoridades, y con el dolor causado por el coronavirus en la mente de todos. Es obligado que hoy nuestro recuerdo y nuestro afecto vaya para todas las familias de fallecidos por la pandemia, y para todos aquellos que luchan o han luchado contra ella; pero también que todas nuestras energías vayan encaminadas a salir cuanto antes de esta dramática situación.

 

Celebramos con esta conmemoración del Día de Asturias que los asturianos llevamos casi mil trescientos años compartiendo un pasado común, pero quiero que hoy nos centremos en algo todavía más importante que también compartimos los asturianos. Señorías: lo que compartimos desde hace trece siglos es un futuro: nuestro futuro. Un futuro que tenemos que construir juntos, porque nadie va a venir a construirlo por nosotros.

 

En este Día de Asturias recordamos una batalla antigua en la que unos astures del siglo octavo se enfrentaron a un enemigo enorme, que parecía invencible. Sin embargo, vencieron. Y sobre esa hermandad, fundaron un Reino que hoy conmemoramos y del que somos herederos.

 

Ahora también tenemos enemigos así; como este coronavirus que nos mata: imprevisible, desproporcionado. Pero, desde luego, no invencible. Y juntos, solo juntos, vamos a lograr salir victoriosos de esta batalla contra el virus. Y juntos, y solo juntos, vamos a lograr salir victoriosos de tantos otros retos que encaramos: la sangría demográfica, el cambio climático, la desafección política, la corrupción sistémica, la desigualdad social, la falta de empleo, la emigración forzosa, la inversión en sanidad, la reforma educativa, los saltos tecnológicos o la descarbonización. Todo ello necesita de nuestra mejor capacidad para ser capaces de transformar lo que parecen problemas imposibles en oportunidades de mejora.

 

No podemos seguir repitiendo lo mal que está todo, lo mal que nos va. Toca avanzar; y para avanzar, desde luego, es imprescindible cambiar. Toca empezar a asumir una verdadera estrategia de país. Toca poner encima de la mesa planes, proyectos y soluciones, y no seguir limitándonos a pedir prórrogas, comprensión o ayudas.

 

Los asturianos no pretendemos ser más que nadie, pero tampoco vamos a consentir ser menos que los demás. Y por ello, debemos aspirar a construir nuestro propio futuro dentro del marco de la Constitución. Atrevernos a gestionar y a disponer de todas las competencias posibles es nuestra mejor contribución al bien general, a la España de las autonomías y a la Europa de los ciudadanos. Pero para ello tenemos que empezar asumir nuestras responsabilidades, dejando atrás las dependencias adolescentes, los partidismos infantiles y los exclusivismos provincianos.

 

El primer paso para construir la Asturias del futuro es abandonar la negación y la crispación constante, darnos cuenta de que aquí no sobra nadie: que contamos con todo el mundo. Empezando por nuestros antepasados. Porque de todos los que nos precedieron tenemos que aprender. No tenemos, nadie, el derecho de apropiarnos de ningún referente, porque son comunes de todos los asturianos y asturianas. Antepasados ilustres como Gaspar de Jovellanos, el Rey Pelayo o Beato de Liébana son nuestros, de todos los asturianos, como lo son intelectuales como Margarita Salas, Severo Ochoa y Fermín Canella. Son de todos políticos como Vázquez de Mella, De las Alas Pumariño, el doctor Alfredo Martínez, o Adolfo González Posada, o Melquiades Álvarez; pero también Manuel Llaneza o Rafael Fernández. Campomanes, el Conde de Toreno, el Marqués de Santa Cruz, Rafael de Riego, Flórez Estrada o el matemático Pedrayes son mucho más que nombres de nuestras calles: representan nuestro pasado común. Y mal haríamos en renunciar a cualquiera de ellos en función de colores políticos o en aplicarles un manual contemporáneo de lo políticamente correcto.

 

D’equí a dos años, en 2022, toca celebrar el mil trescientos aniversariu de la batalla de Cuadonga. Y eso ye una oportunidá. Munchu tenemos qu’aprender y enseñar y nun podemos dexar qu’esa celebración acabe murriendo por desinterés o valga namás como bandera pa engarranos politicamente. Si queremos –y querémoslo- tener un futuru en común, tenemos qu’empezar n’esta mesma cámara a dar exemplu compartiendo’l nuestru pasáu. La Cruz de la Victoria y la Cámara Santa nun son coses de cures. El Camín de Santiago y les cueves prehistóriques nun son namás qu’atracciones turístiques. La llingua asturiana y les nuestres biblioteques nun son un inventu de cuatru especialistes. Porque los nuestros palacios y el nuestru patrimoniu son exactamente eso: son nuestros. Y mesmo que los nuestros antepasaos, nun podemos renunciar a ellos.

 

Naturalmente, cada uno de nosotros tiene una ideología; unas convicciones, y desde nuestro reformismo democrático, desde nuestro autonomismo institucional, queremos construir una mejor Asturias, que defienda los valores de libertad, igualdad entre españoles y entre territorios, justicia y pluralismo político consagrados en la Constitución.

 

Señores diputados: celebramos este Día de Asturias convencidos de que nuestra obligación como representantes de los ciudadanos es facilitar la convivencia, solucionar problemas en lugar de crearlos. No queremos que nadie tenga que marchar expulsado de esta tierra; queremos igualdad de oportunidades en un sistema educativo que nos permita dar empleo a todos los que quieran vivir y trabajar en Asturias. Y para eso no reclamamos ayudas, subvenciones ni parches; no exigimos a nadie que nos aprenda a pescar o que nos regale peces. Lo único que queremos es poder utilizar la caña. Como asturianos, ese es nuestro mayor reto: construir juntos nuestro propio futuro.

 

La política es una actividad digna en la que se nos pide predicar con el ejemplo, empezar por nosotros mismos, perseguir las conductas impropias, afanarnos en nuestras posibilidades, entender nuestro presente y no renunciar nunca a nuestro pasado para, juntos, ser capaces de construir un futuro del que sentirnos orgullosos. Compartir lo que hemos sido, lo que somos y lo que queremos ser, es la mejor forma de celebrar el Día de Asturias.

 

Muchas gracias”.

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