Pagar el peaje de la filtración de una hazaña para conseguir la protección de Vaquero puede parecer un buen negocio pero es un camino sin futuro, desaconsejable en cualquier rincón del Principado. En nuestro solar es solo una nota disonante que apunta hacia el desvarío o la desesperación del protegido. Como ya advirtió el clásico: “los dioses ciegan a los que quieren perder”.